He cerrado mis ojos como lo pide esta dinámica siempre que se habla y se lleva a cabo un Via Crucis me imagino el sufrimiento de Jesús sin tener culpa alguna y ahora lo veo y lo siento no como espectadora, me duelen los golpes, siento sus heridas, veo la sangre que derramó por mi y por todos, le pido perdón por mis faltas y le doy las gracias porque con su vida, su muerte y resurrección me ha dado la vida eterna,
La carta a Jesús ya la he escrito en mi corazón al recordar y volver a vivir su pasión en la
Semana Santa que acabamos de pasar, solo me queda decir gracias Jesús por el gran amor que tienes para cada uno de nosotros.
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